Reseña del segundo Congreso Capitalismo y Educación: Tecnologías digitales y extrema derecha

Durante dos días una red de organizaciones ha reunido en la Universitat de Barcelona a centenares de personas en el segundo Congreso sobre Capitalismo y Educación, cuyo tema central era el estudio de las relaciones entre las tecnologías digitales y la extrema derecha. Hemos tenido la oportunidad de participar en un debate complejo con la ayuda de decenas de ponentes y comunicantes, que han analizado los pies de barro del sistema educativo en todos los continentes, en perspectiva global, como herramienta de legitimación del capitalismo y sus doctrinas.
Empezamos con Stephen Ball denunciando los silencios de la educación blanca global sobre las consecuencias destructivas del cambio climático y la extinción de la biodiversidad. Continuamos comunicando que el aprendizaje-servicio no es solamente una metodología en el mercado, sino que puede dar cauce a la educación comunitaria en contextos urbanos o rurales de la economía social, de modo que se enseñe y se aprenda la práctica organizada e inclusiva de la solidaridad en cualquier territorio herido por la desigualdad y roto por el descuido o la falta de cuidado. Compartimos experiencias basadas en las pedagogías críticas, como una escuela de GESO catalana en la que se practica la democracia real, en vez de describir la trama de la representación institucional como si fuera el objetivo; la enseñanza de adultos brasileña en un Conservatorio, donde se acompaña el aprendizaje desde una palabra generadora, para componer una melodía y ponerle música. Otra escuela portuguesa de Primaria organiza una cooperativa de lectura alrededor de las tertulias dialógicas, dejando que la infancia elija en libertad entre opciones convalidadas.
Personas expertas en medios sociales y la cultura gaming nos han demostrado que la batalla cultural por el dominio cognitivo de las próximas generaciones está perdida, si reaccionamos con posturas doctrinarias a los proyectos mediáticos de la ultraderecha global y la machoesfera; si negamos el derecho de acceso a herramientas y mundos virtuales, en lugar de participar en la creación de narrativas alternativas, inclusivas y capaces de emocionar por su valor estético. De similar modo, el rechazo a la tecnología tiene mucho que enseñar por su crítica fundada en razones a las estrategias de las élites: machistas, negacionistas, antisociales; pero impide la creación de cultura en los códigos sofisticados (multimodales, digitales, mediáticos) con que se comunican las generaciones actuales; a las que tendemos a reducir y minusvalorar como analfabetas. Quizá sea todo lo contrario, desde un punto de vista dialéctico. La actitud más realista sería propiciar el diálogo entre generaciones en modelos y espacios de educación democrática, más allá del aula y la escuela cerrada sobre sí misma, enclaustrada, organizando un Banco Común de Conocimientos y auténticos laboratorios de las clases trabajadoras.
En varios momentos y escenarios, hemos puesto en valor la comunidad originaria, rural o urbana, que educa a sus miembros en espacios abiertos, de modo que sean capaces de desempeñar servicios y elegir sus roles sociales, sin rastro de violencia, gracias a nuestras competencias diversas para la imitación y la cooperación. En perspectiva feminista, comprendimos que el ideal de universidad podría servir para organizar el conjunto de la sociedad, si lo entendemos como una comunidad de diálogo y cooperación que aprenda a combatir la desigualdad. De otro modo, estuvimos analizando las estrategias del capitalismo de plataformas para acaparar nuestros datos y dominar el mundo con ayuda de la IA, aunque las relaciones sociales deberían ser muy distintas. Tenemos que aprender a frustrar los planes del tecnopoder a lomos del capitalismo. Veamos cómo.

“Protejamos nuestra herencia”
Eso dice la ultraderecha defendiendo su deseo de ser más rica, hasta el infinito y más allá, a lo que llama “libertad». Silicon Valley está usando la IA como herramienta para crear feudos en forma de plataformas y datos en la nube, donde todas servimos a la generación de su plusvalor. Aunque parezcan delirios, esa total disponibilidad de millones de personas usuarias hace soñar a sus señores con la conquista de Marte y de la inmortalidad o con el derecho de Occidente a heredar el dominio sobre el planeta, a costa de lo que sea: el Apocalipsis.
También la izquierda rojiparda reclama su herencia, cuando defiende las fronteras de clase conquistadas por la meritocracia, como si fueran justas y no otro producto del capitalismo, tanto como las propias clases sociales. Consideran que las consecuencias de un sistema educativo legitimador de la exclusión social se deben al modo de producción —ciertamente— y al contexto extraescolar del que debemos protegernos entre les murs, como si la economía no incluyera el reparto de méritos en las escuelas. Primero, el sistema dual separa a las élites y sus aspirantes entre las escuelas concertadas y públicas; además, dentro del sistema público, se ejecuta un filtrado implacable de las NNA gitanas y migradas y se perpetúan los roles de género en el acceso a la educación superior. La mayoría de gente adulta (docencia, familias, medios de comunicación en busca de público) retroalimenta el pánico acerca del uso de la IA en las aulas, por su poder impuro y contaminante de la clara doctrina ilustrada, en vez de reclamar la soberanía de los pueblos sobre los medios digitales y sobre la propia epistemología (culturas originarias, tradiciones obreras, movimientos sociales), como argumentan de distinta manera Enrique Díez y Nacho Rivas.
En un instituto de las barriadas más pobres de España y Europa, el estudiantado, las familias y distintas agencias sociales han colaborado en un proceso creciente de arraigo en la comunidad, para el conocimiento y la defensa del territorio: Custodias del Barrio. Por medio de equipos cooperativos, han mapeado los servicios públicos y han analizado las necesidades sociales y los conflictos que sufre la adolescencia por distintas causas de discriminación, hasta elaborar un informe al municipio, que las autoridades se han pasado por el forro, pero ha dado pie a otros proyectos. Cada estudiante se ha atrevido a crear música urbana expresando los valores de las culturas juveniles, primero en tributo a una persona del barrio de entre las entrevistadas; después, para poner banda sonora a su propia película. Se trata de una película interactiva: Barrio Cinemático, que nos enfrenta a dilemas éticos sobre la masculinidad tóxica y el racismo, el feminismo interseccional, la clandestinidad de las personas migradas y el ocultamiento forzoso de la identidad de género y sexual.
Se hereda la conciencia, sí, pero de clase, de género y de cultura
La cultura que la sociología de la educación, desde Pierre Bourdieu, analiza como capital deseable y acumulable no se refiere al legado de las generaciones y su experiencia de vida, sino a la Ilustración blanca, patriarcal y occidental. Pocas personas pensaban otra cosa en la Europa colonial que desentrañó Bourdieu durante los años 70 del pasado siglo. ¿Qué ha cambiado desde entonces?
Admitamos que la lucha de clases no se produce entre las élites, entre la élite blanca liberal que se confiesa demócrata y la élite dueña de Silicon Valley, que decía serlo hasta antesdeayer, sino que sigue consistiendo en vencer a la mayoría trabajadora e incluso en convencerla durante 16 años de escolarización obligatoria de que la distribución cada vez más inicua de los bienes era y es justa, conforme al Gran Concurso Global. Su regla es el capital blanco como tautología y como blanqueamiento de aquellas NNA que no lo eran, si aspiran a subir al carro vencedor.
El sistema educativo blanco, como dice mucha gente negra, por ejemplo bell hooks, se ha organizado para impedir la herencia de las otras, no para garantizarla, si hablamos de las clases trabajadoras y populares, la mayoría de las mujeres, los pueblos originarios. Ciertamente, en nuestro Congreso se han echado de menos las voces de la gente racializada en el Occidente global, reinterpretando la geografía del sistema-mundo: gente negra, afrodescendiente, mora, gitana y originaria.
Aunque se camufle por medios burocráticos (escuelas y grupos gueto), el rechazo popular a la meritocracia y sus modelos de educación no ha disminuido desde las últimas décadas del pasado siglo, cuando se logró escolarizar a las minorías marginadas y a todas las clases trabajadoras. Tal rechazo, en forma de conflictividad, absentismo o malestar por ambas partes (estudiantado y docencia), no es un producto de la irracionalidad o de un déficit cultural de las clases trabajadoras, que fueran incapaces de entender el valor de las ciencias. Todo ese discurso segregador es un compendio de sesgos clasistas, racistas y capacitistas, como por ejemplo el supuesto de un gap insalvable en la infancia y la adolescencia obreras y multiculturales, con respecto a las clases medias y altas. Partiendo del prejuicio sobre las competencias parentales y marentales de las familias trabajadoras y racializadas, se llega a una desconfianza expresada por medios no verbales, o directamente insultantes, sobre su idoneidad para criar y educar.
Así pues, el rechazo escolar es una conclusión lógica difícil de rebatir, tal como hoy sentencia la sociología con argumentos sólidos, de la mano de Stephen Ball y Jordi Collet en nuestro congreso, de modo similar a Nacho Rivas, desde el estudio de la didáctica y la organización escolar. No es posible confundir la educación para la libertad con el Panóptico y la cultura del examen, ni los procesos de vigilancia y control con una comunidad dialógica de aprendizaje.
El problema no era solamente la doctrina de la cultura dominante
No importan solamente los lenguajes de la élite ilustrada. Mucho más relevante, por su masa y su singularidad, culturalmente diversa, es el secuestro de la conciencia del alumnado y sus legados familiares… Secuestrada por el Claustro cuando la niega, la manipula o la borra. Al leer esto habrá quien siga negando su existencia, ignorando o minusvalorando lo que dice o hace su alumnado obrero, migrado o gitano en el entorno de su familia, sus amistades y sus comunidades, o reduciendo su dimensión a todo lo negativo: el patriarcado, la carencia.
El discurso de ultraderecha se aprovecha del resentimiento que han provocado en las clases desposeídas decenas de años de meritocracia (real o simulada), que ha expulsado a la gente rebelde o tachada de incapaz, mientras se premiaba la copia social de los prototipos de competitividad extrema y los modales de la clase media aspiracional. Las mismas voces que elogian la cultura del sacrificio y el esfuerzo son las que se burlan de los ambientes educativos, la libre exploración y el descubrimiento, el trabajo cooperativo o el ocio creativo. Se ridiculiza el bienestar de la infancia y la adolescencia, precisamente eso que las culturas populares han considerado prioritario desde el origen de nuestra especie; y ahora mismo, más que nunca.
Enseñar a pensar en nuestra era consiste en enseñar a cuidar el planeta, los seres vivos y la común humanidad; pensar en la demás gente y en los demás seres. Podemos reconocer la vigencia de otros modelos de educación, con que se enseña a incluir y se cuida practicando la inclusión de las culturas del alumnado de forma primordial. ¿Por qué no? ¿Por dictado del capitalismo?
En vez de distribuir desigualmente los roles de la justicia y el cuidado, según el género, la clase y la etnia, en este Congreso hemos pensado y enseñado a pensar cómo redistribuirlos, de modo que las mujeres de todos los colores dirijan y los hombres cuiden, de forma paritaria y consentida.
También la IA puede ser hackeada
El software libre y la cultura libre proceden de la tradición libertaria pluriversal: ateneos, editoriales y bibliotecas populares, la prensa gratuita que se distribuía de mano en mano. Internet y las redes de creación de contenidos han producido cultura con un nuevo sistema de licencias (Creative Commons, Copyleft), que reconoce la autoría y permite la reutilización. Además, han ampliado el poder del cooperativismo por medio del código abierto (Open Source: GNU/Linux contra Microsoft hace 40 años), sin el cual hubiera sido imposible la revolución tecnológica.
Sin embargo, esa revolución ha sido reabsorbida por el capitalismo. Las grandes corporaciones (Google, Facebook o Meta, Open AI) han usado el código abierto para crear software privativo y promover la cultura pseudolibertaria, que defiende, encabezada por el fundador de FB (Zuckerberg, 2019), que “el futuro es privado”. Todo puede convertirse en propiedad… suya.
Hackear consiste en liberar y devolver al común recursos que se habían privatizado: los sistemas informáticos, los clubes (culturales, deportivos), el sistema financiero. ¿Se pueden hackear los sistemas IA? Los grandes modelos de lenguaje (LLM) necesitan ingentes masas de datos para operar. Esos datos se habían hecho públicos a través de Internet y de los medios sociales, que han jugado con la ambigüedad de la nueva publicidad (Öffentlichkeit) y las redes semipúblicas para construir un imperio. En vez de descomponer esos agregados, se pueden usar como herramienta para devolver al pueblo lo que es del pueblo, después de anonimizar los datos (ya lo están, en su mayoría: cf. los grandes almacenes de Github). Tal como defienden muy distintas pensadoras, el tecnofeudalismo ofrece la oportunidad de arrebatar el control de los datos a una élite minoritaria, que practica una religión ocultista (la huida a Marte, el Apocalipsis, la aceleración del desastre, el crecimiento infinito y la selección de las élites), para administrar la IA de forma pública y transparente al servicio del común.
Mientras tanto, de forma local, cualquier comunidad puede apoderarse de los medios. La IA puede ser hackeada, lo está siendo, por el colectivo. La cooperativa de educación es una herramienta emancipadora para liberarnos de varias tiranías a la vez: la del manual o el libro de texto, la del docente blanco ilustrado y por ende catedrático, y la del mérito que camufla los privilegios de género, clase y cultura.
Cuando Freire o hooks inventaron la pedagogía crítica estaban reconociendo su valor, no a Sócrates sino a los esclavos con que ironiza, no solo a la sagrada Hipatia, sino a las mujeres campesinas y obreras que enseñan a cuidar cuidando y construyen comunidad mientras establecen vínculos reales y materiales. Vínculos que acogen y cuidan, no dependencias que esclavizan, comunidades y cooperativas que liberan, no muros que enclaustran, diciendo proteger a sus presas, ni tecnologías que vigilan y castigan diciendo servir a sus víctimas. Antes que la IA de Palantir, la vigilancia y el castigo, ¿quién y cómo la aplicaba, con qué tecnologías?
Frente a la escuela centralizada en el modelo soviético, chino o burocrático, la pedagogía nos exige practicar una educación situada que deja intervenir a las familias, sirve a la comunidad y empodera a sus estudiantes, como la Escuela Gorki de Makarenko y las escuelas cooperativas de Freinet. Educación autogestionaria: hay muchas diferencias entre Summerhill y la Escuela Gorki, pero también muchas semejanzas.
La oportunidad revolucionaria que anuncia Walter Benjamin, siempre en presente, días antes de morir suicidado por el nazismo, ¿en qué consiste ahora? En devolver sus plenos poderes a las comunidades educativas practicando la democracia, como nos ha enseñado la pedagogía en la práctica, para que la infancia y la adolescencia se eduquen en libertad.
Dos comunicaciones que compartir
Muy agradecido a la organización del Congreso por hacerlo posible y por aceptar dos comunicaciones:
Hackeando la IAg al servicio de las pedagogías bárbaras
Presentada junto a mis colegas Andrea Perales-Fernández-de-Gamboa, profesora de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Euskal Herriko Unibertsitatea, y coautora de las Pedagogías bárbaras: la práctica intercultural de las maestras brujas (2024); y el profesor de Lingüística General Juan Pablo Mora Gutiérrez de la Universidad de Sevilla, cuyo alumnado colabora desde hace años en los proyectos de educación expandida con el IES Diamantino García Acosta y distintas agencias educativas del Distrito sevillano de Cerro-Amate.

Frente a la tendencia de usar la tecnología para la instrucción automatizada (fenómeno crítico que Gert Biesta define como «aprendificación»), proponemos servir a las pedagogías bárbaras y culturalmente sostenibles. Esto implica hackear la IA: arrebatarle su rol controlador y emplearla de forma colectiva, anónima y crítica para devolver el conocimiento al común, fomentando la creación cultural desde los márgenes, las aulas y los barrios.
La utilidad de la IA generativa en estas propuestas se aleja del formato de libro de texto o un simulacro tecnológico de lo mismo. En su lugar, se trabaja mediante el diseño de perfiles y prompts específicos para organizar un Banco Común de Conocimientos, que se adapta de forma diferenciada en las siguientes situaciones:
1. Biblioteca Naturauta (2.º de ESO)
- Contexto: Proyecto de alfabetización ecosocial desarrollado en colaboración con Teachers For Future Spain.
- Rol asignado a la IA: Se configura con el perfil de «bibliotecaria» o «librera» ecosocial.
- Uso de la IA: Se utiliza para generar de forma guiada fichas de animación a la lectura y ayudar al alumnado en el diseño y la organización de una biblioteca personal en distintos códigos y géneros culturales.
2. La casa de Babel (3.º de ESO)
- Contexto: Un taller de lenguas de enfoque intercultural y antirracista vinculado al Proyecto RASDELE de la Universidad de Sevilla.
- Rol asignado a la IA: Se configura con el perfil de «lingüista divulgadora».
- Uso de la IA: Actúa como asistente para realizar una investigación guiada sobre alguna de las lenguas que integran nuestra comunidad plurilingüe, facilitando el acceso a la información lingüística de forma inmediata.
3. Don Quijote en el multiverso: el cosplay (3.º de ESO)
- Contexto: Una situación de aprendizaje orientada a la escritura creativa y la apropiación literaria clásica desde las culturas juveniles.
- Rol asignado a la IA: Se configura con el perfil de «cosplayer».
- Uso de la IA: Los estudiantes interactúan con la IA para coescribir un guion técnico detallado que les permita caracterizar y adaptar a un personaje del Quijote en el contexto de un carnaval barroco.
4. Taller de Rap (dentro del proyecto Custodias del Barrio)
- Contexto: Una propuesta de transformación social y memoria comunitaria que trasciende el Aprendizaje-Servicio (ApS) tradicional.
- Rol asignado a la IA: Co-creadora textual y estructuradora de métricas urbanas.
- Uso de la IA: A partir de una base de datos de entrevistas vecinales (alojadas en Internet Archive), el alumnado define una poética (estilo, rimas, estrofas). La IAg se utiliza específicamente en el mismo hilo de chat para producir el borrador inicial de la letra del rap (el «rap-semilla») antes de que los estudiantes ajusten las bases rítmicas (beats) y procedan a su grabación final.
5. Película Interactiva (Somos showrunners… al servicio del común)
- Contexto: Un taller cooperativo de narrativa audiovisual e interactiva enfocado en el pensamiento crítico y la coeducación.
- Rol asignado a la IA: Asistente para sustituir el saber técnico necesario para el desglose de producción (breakdown), dando instrucciones para el uso de la cámara, consejos para mejorar el guion técnico (planos y angulación, iluminación) e incluso la interpretación.
- Uso de la IA: Apoya a los equipos de rodaje en la elaboración de la «carpeta de producción» (guiones y desgloses de escenas). Ayuda a construir y pulir segundas versiones de los guiones cinematográficos para cuatro historias independientes contra la discriminación:
- Mamadou: Aborda el racismo deportivo y el desmantelamiento del «macho alfa».
- Sofía (Identidad bajo llave): Trata sobre el amor en libertad frente a la represión.
- Samantha (Sororidad sin fronteras): Se enfoca en el feminismo y la deconstrucción de prejuicios entre chicas.
- Jessica: Denuncia la realidad de la vida clandestina y el derecho a una identidad legal.
El ángel de Groenlandia ante la IA

En la presentación se narra una alegoría en torno a la historia de resistencia del pueblo inuit de Groenlandia (Kalaallit Nunaat) y las célebres tesis sobre la Filosofía de la Historia de Walter Benjamin (en especial su tesis IX sobre el Ángel de la Historia y la tesis VI sobre la iniminencia del peligro y la ocasión revolucionaria en nuestra época), con el fin de proponer alternativas radicales para una educación comunitaria en la era de la Inteligencia Artificial.
1. Groenlandia como el «(des)congelante» de la IA
La ponencia denuncia las nuevas ambiciones coloniales e imperialistas motivadas por el cambio climático, planteando una analogía que denomino «la Groenlandia de Schrödinger»:
- Descongelada: Representa la avaricia corporativa que destruye ecosistemas mediante la minería de tierras raras y minerales críticos (cobalto, níquel, grafito) necesarios para la transición tecnológica global.
- Congelante: Representa la pretensión de las grandes corporaciones de utilizar el clima gélido y el hielo de la región para refrigerar las masivas granjas de servidores e infraestructuras de la minería de datos.
Esta explotación física y digital se conecta históricamente con los violentos procesos de «danesización» y asimilación cultural que sufrió el pueblo inuit durante el siglo XX (como el experimento de aislamiento de los «pequeños daneses» o la esterilización forzada del Caso Espiral). Asimismo, se lanza una alerta sobre cómo los sistemas institucionales de Educación Intercultural Bilingüe pueden actuar como «caballos de Troya» que extraen a las infancias de su entorno comunitario para adoctrinarlas en la economía capitalista y la ciencia alienante, provocando la migración forzosa.
2. El «aprendizaje sin lecciones» de las comunidades originarias
Frente a los modelos educativos centralizados y herederos de una Ilustración blanca, patriarcal y jerárquica, la comunicación rescata el concepto de «aprendizaje sin lecciones» (learning without lessons, acuñado por D. H. Lancy).
- Educación comunitaria ancestral: Se recuerda que durante milenios la educación ha sido una tarea comunal donde niños, niñas y adolescentes participan activamente en los ciclos de adaptación al entorno y subsistencia.
- El proceso educativo orgánico: El aprendizaje ocurre primero a través del juego y la imitación como público participante, transitando luego hacia una agencia cooperativa en estado de aprendizaje y finalmente a una agencia liminal en los ritos de iniciación.
- Los motores éticos: Esta práctica situada en contextos biográficos se sostiene sobre los principios de la justicia (como la inclusión de todos) y el cuidado (como servicio a las personas), operando en debates asamblearios «alrededor de la hoguera» o «debajo del árbol».
3. Las Tesis de Walter Benjamin ante el peligro de la IA
Inspirándose en el cuadro Angelus Novus de Paul Klee, la ponencia actualiza el pensamiento de Benjamin de cara a la revolución tecnológica actual. Siguiendo la célebres Tesis de Filosofía de la Historia, se plantean tres advertencias clave:
- El peligro de la asimilación: Recuperando la Tesis VI, se advierte que el peligro actual consiste en que tanto las tradiciones culturales como sus receptores se entreguen de forma conformista como instrumentos de la clase dominante.
- Cepillar la historia a contrapelo: En línea con la Tesis VII, los autores recuerdan que «no existe un documento de cultura que no sea un documento de barbarie», obligándonos a visibilizar el rastro imperialista detrás del progreso tecnológico.
- El tiempo del ahora: Romper con la idea de un crecimiento infinito o un progreso inevitable para responder, aquí y ahora, a las necesidades reales de los seres vivos y sus ecosistemas.
4. La alternativa: Hackear la IA para devolver el control al pueblo
El cierre de la ponencia propone una resistencia activa. Si el Ángel de la Historia de Benjamin miraba paralizado las ruinas del progreso, el «Ángel de Groenlandia» nos invita a reaccionar frente a la IA por medio del hackeo pedagógico. Esto se traduce en:
- Inversión de la herramienta: Darle la vuelta a los sistemas de IA para que apunten a las problemáticas de nuestro presente.
- Garantizar la soberanía de los datos: Dotar a la tecnología de un contexto circunscrito por nuestros propios cuerpos y necesidades territoriales, resguardando la privacidad de la comunidad.
- Soberanía lingüística y popular: Devolver el control técnico a las culturas populares urbanas y rurales, utilizando lenguas originarias y códigos subversivos que rompan el statu quo.
- Educación dialógica: Crear recursos propios para que el aprendizaje vuelva a ser radicalmente libre, democrático y cuidadoso con el planeta.












