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El artículo 155 no es forma #Parlem #Hablemos

Asumí hace unos cuantos años que el rol predominante en mi vida iba a ser el de educador, en vez de la escritura libre y el libre pensamiento. Sin embargo, la psicología humana necesita vías de escape, que no sean necesariamente el exilio como tema y menos todavía como práctica.

Durante este último mes, se ha hablado de Cataluña en los medios, pero también en las aulas. Lejos de cualquier asomo de adoctrinamiento, he escuchado lo que decían y pensaban mis alumnas y mis alumnos andaluces, sevillanos, maireneros, acerca de la amenaza del independentismo catalán. Comparto muchos de sus puntos de vista, comenzando por el deseo que que Cataluña siga siendo parte de la Historia de España. Su lengua y su cultura han configurado la memoria común durante más de cinco siglos.

Ahora bien, observo de forma personal, desde mi propia perspectiva, que la educación de los adolescentes españoles, e incluso de los adultos, no ha asumido las consecuencias de ese compartido deseo, hasta un punto que roza lo ilusorio. Cataluña es España, pero no es Andalucía, ni tampoco es Madrid, ni siquiera es Euskadi. La celebrada España de las Autonomías ha promovido el conocimiento de las culturas locales, pero ha fracasado, si es que era su objetivo, en el fomento de la relación intercultural y la experiencia de la pluralidad de memorias, culturas y literaturas.

Nos hemos obsesionado con el propósito de que España fuera bilingüe, e incluso plurilingüe. ¿Con qué lenguas? ¿También con el catalán, el gallego o el euskera, como fue, no lo olvidemos, en tiempos de la fundación de esa realidad que llamamos España? ¿Saben nuestros adolescentes y nuestros adultos que la poesía española no es solamente castellana, sino también cantigas, trobadors, incluso stil nuovo, porque el mapa de las Españas en el siglo XVI incluía parte de las Italias? ¿Tienen idea, sensación, sentimiento, de que Don Quijote entendía el catalán y se hizo marinero en el puerto de Barcelona? ¿Se ha comprendido en cualquier aula que los romances fronterizos incluyen la vivencia de los musulmanes hispanos y las historias caballerescas del reino de Granada? ¿Se ha enseñado que la canción española y europea nació del zéjel popular hispanoárabe o que el flamenco, además de gitano, se ha criado en los saraos africanos donde bailaban los esclavos sevillanos? Así pues, la realidad actual de España es la más fiel a su propia Historia. Solo hay que verla y oírla.

Volviendo a lo rabiosamente contemporáneo, la cultura del diálogo puede renacer de la práctica de la escucha a distintas voces, en un escenario donde se expresen sin que algunas sean previamente silenciadas, ni amortiguadas. No se puede declarar ilegal la alteridad antes de empezar a conversar con las otras y los otros, salvo aquellas actitudes que lo impiden: cualquier forma de violencia o de coacción.

Ahora solo pretendo hacer patente mi disenso con respecto a una mayoría de esta parte del mapa: el pacto que va a aplicar la sordina del artículo 155, antes que se abra el diálogo. Va a suspender la autonomía catalana y pretende imponer obediencia; es decir, etimológicamente, obligar a que se escuche una sola voz o a que se especule con la plusvalía de identidad de una parte sobre las otras o a que se siga ignorando la alteridad y obviando la pluralidad.

No quiero convocar fantasmas del pasado para justificarme. Aborrezco la mera imaginación de que se repitan errores históricos. No justifico la reacción violenta contra las decisiones gubernamentales, pero he sido objetor de conciencia (contra el servicio militar obligatorio) y me he pasado la vida recuperando la diversidad de memorias de los españoles expulsados de su patria, por ser una minoría, muchas minorías. Sumadas todas, significan más de la mitad de la Historia de España. Por tanto, enseño como profesor a mis alumnas y alumnos a que crezcan con esa realidad ante los ojos, no solo a sus espaldas: España es también Expaña, las Expañas recuperadas gracias a la nacionalización voluntaria de los sefardíes, los latinos y, espero que pronto, los moriscos. España es plural. España es una conjunción de pueblos. España es Cataluña, no en castellano, sino en catalán: Espanya rima con Catalunya. No es doctrina: es una Historia nuestra.

Como a otros muchos españoles, esta contemporaneidad agónica me está sacando de quicio. No lo soporto, me quita el sueño. Tengo que tomar (más) pastillas para dormir. Las pastillas son una droga. No quiero ser drogadicto, ni que los adolescentes con quienes paso el día lo sean. La droga de las ideologías de combate y de las banderas enfrentadas.

Así que recomiendo el humor.

Mi personaje preferido en el amplísimo caudal del cuento y la rondalla popular es Mig Pollastre, a quien no se lo puede cortar otra vez por la mitad, porque ya no podría andar. Si sumamos a Medio Pollito, tendremos un Pollastre entero, en lugar de montar el pollo. No sé si me entienden.

Los colores de la bandera española, por si no se habían dado cuenta, son los mismos que los de la senyera, solo que la cuatribarrada es más antigua. De acuerdo con la lógica de la antigüedad y la autoridad de los orígenes, nuestra bandera común debería ser la de Aragón. No obstante, cuatro es múltiplo de dos. Quizá debiera ser al contrario, según la aritmética. La bandera republicana tiene un color más: el morado, lo cual sería conforme a la sensibilidad trascendental o, vulgarmente, la estética. Estoy en duda.

La duda es el estado del libre pensamiento en tiempos de dogmatismo.

La prueba más sólida de que vivimos en democracia, actualmente, es que se pueda dudar expresamente. La mayoría dice 155. Permítanme que lo dude, que lo dude mucho e incluso muchísimo. Cruzo los dedos para que, salga lo que salga, sea con el menor daño posible a una generación recién estrenada, recién parida, como quien dice, por la revolución española multicolor del 15 de mayo.

15-M en Sevilla: Humanos y setas en la Plaza de la Encarnación.

¿Por qué no proclamamos el 15-M como fiesta plurinacional y nos dejamos de avasallar a los pueblos originarios con el 12-O? Cierto que vasallo es una palabra más originaria que súbdito. “Dios, q bue vassalo, si oviesse bue señor”. Lástima. No hay señor que sea bueno, porque es señor de otros y los otros eran sus semejantes. No hay señor ni senyor que valga.

Viva España, pero que no viva tan lejos. “La patria es la gente”. Una frase histórica, la diga el Cid o su vasallo, Aquiles o Héctor, Casandra o la Pepa. Habla pueblo, habla. Pues eso. Hablen, gentes, falar persoas, hitz egin, hitz egiten.

Hablemos antes de decidir. Antes que sea tarde. No es tarde. Parlem, va dir la gent fa una setmana. ¡Hace una semana! ¿Y ya se han cansado de hablar?

El artículo 155 no es forma. No son formas.

Parlem
Campaña Parlem por el diálogo.

 

 

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Formación humanizadora del profesorado: #nMOOC

He trabajado en la formación permanente del profesorado, desde la perspectiva del compañero de camino y con el ideal práctico de promover redes de aprendizaje horizontales y humanizadoras. He comprobado que las actividades formativas suelen adolecer de aquello que predican: la participación y la implicación de los docentes como protagonistas, la corresponsabilidad y el compromiso en hacer realidad lo aprendido. Se necesitan tiempos largos y relación continua en una comunidad presencial y virtual (ambas reales), si se pretende que las propuestas de metodologías activas aterricen en las situaciones complejas de cada centro educativo: aprendizaje cooperativo, ABP/PBL, educación conectada y expandida por las redes sociales, aula compartida con otros docentes y voluntarios/as, cambio de roles o Flipped Learning.

La etiqueta #nMOOC se refiere a esa especie existente, pero difícil de distinguir en la marea de los cursos dirigidos al profesorado: abiertos, participativos, no-masivos, conectados socialmente con entornos reales, contextualizados en las comunidades de aprendizaje.

Terminé por experimentar que el mejor escenario para el aprendizaje docente son los centros con un proyecto educativo coherente, como el IES Cartima, y los proyectos colaborativos en que participan maestros/aprendices de distintas procedencias (interdisciplinar, internivelar, intercentros): Atlas de la Diversidad, El bazar de los locosPalabras AzulesCallejeros Literarios, El barco del exilio, AporTICs y un larguísimo etcétera. Entre ambas formas hay semejanzas discernibles.

Todos los interesados en la formación de docentes como asesoras y asesores, maestros/as de maestros/as, tardan poco en darse cuenta de que el prototipo al que aspiramos y donde se realizan los sueños pedagógicos es la “Formación en Centros”, a la que se acercan como si fuera terreno sagrado. La posibilidad de cambiar la educación, en favor de los aprendices, se genera desde el interior de los centros: responde a un proyecto educativo forjado en el crisol de la comunidad con los equipos educativos (y el claustro, en segundo plano), con el alumnado como sujeto consciente de su aprendizaje, con las familias organizadas para acompañar y aprender, con las instituciones y organizaciones sociales del barrio (el Consejo Escolar, en primer plano).

Los proyectos colaborativos suelen tener una vida suficientemente larga (al menos, un curso entero), como para que los participantes puedan compartir saberes, tácticas, habilidades digitales; y, en los mejores casos, debates pedagógicos y propuestas didácticas. A esa realidad se la ha llamado “entorno personal de aprendizaje” (PLE) o “red personal de aprendizaje” (PLN), pero necesita compromiso interpersonal para que genere cambios orientados por una comunidad viva y deje una huella biográfica en sus intérpretes/creadores de realidad.

Las neuronas humanas traducen la información en forma de narraciones y símbolos complejos (mixed, blended). Retraducido al lenguaje neurocientífico, podría decirse que se conectan biográficamente creando memoria a largo plazo: personal, social, colectiva. Por supuesto que hay aprendizajes a corto plazo, pero, valga la redundancia de Perogrullo, no nos acordamos de ellos.

El conectismo propiciado por las nuevas herramientas tecnológicas de comunicación y socialización necesita más espesura humana que la fluidez ambiental o los nodos de un entorno técnico, de acuerdo con un propósito ético. La disponibilidad para ayudar al semejante en la red y la apertura a una pluralidad de voces tienen raíces milenarias en nuestras culturas. Pues bien, a esa disposición ética y esa configuración interpersonal aspiraba el #nMOOC, durante su año de vida en TwitterLinkedin, Ning (Proyéctate), como cualquier iniciativa de aprendizaje en colaboración que tenga un recorrido largo y permita la interacción continuada entre personas, más allá de los límites de un curso monográfico o una plataforma, a través de distintas redes sociales.

Aunque se hable de “claustro virtual” para describir los vínculos que generan las redes sociales de aprendizaje, su espacio mental y su marco ideal son los equipos educativos que funcionan, cuando generan un ambiente de relación amigable y horizontal, en el que cabe el pensamiento crítico, la equivocación como oportunidad, la cooperación a través de roles intercambiables, el aprendizaje emocional.

Mientras tanto, sentimos nostalgia y melancolía por la erosión que provocan las relaciones superficiales en las redes, sea en el contexto digital, sea en comunidades educativas caracterizadas por la falta de colaboración y reconocimiento personal entre sus miembros. Creo que es bueno aspirar a mejorar nuestro ambiente, pero todavía mejor que cambiemos los mecanismos del sistema para hacerlo posible.

Más información:

#nMOOC: ¿qué es eso?“: Educ@conTIC, Podcast 39, 13 de septiembre de 2013.

#nMOOC en Prezi por @caminologa.

Comienzo del #nMOOC en Facebook.

#nMOOC en Proyéctate.

#nMOOC en Linkedin.

#nMOOC en Twitter.

Vidas narradas

Un portafolio (docente) podría clasificarse en el género de la descripción técnica, a semejanza de la publicidad bien diseñada sobre el último modelo de tableta. Podría, pero es indeseable. A mi modo de ver, consiste en una narración breve, sincopada y por capítulos de mi/nuestra vida profesional.

La vida no es un asunto individual. La(s) profesion(es) configuran la vida, en relación con otras personas, en el marco del trabajo de equipo. Hay quien prefiere no confesar que su obra es fruto de la colaboración, pero no es mi caso.

El motivo constante de mi vida ha sido la voluntad expresa de aprender a ser humano. Ese impulso enajenante a incorporar otras almas, otros rostros, hasta que fueran parte de mi esencia, me arrastró apasionadamente a imaginar desde niño, como todos los niños; a investigar sobre el lenguaje (crisol de la comunidad vital) y sobre los aprendices implícitos que configuran cualquier obra humana; a fingir ser otro creando mundos con todas las formas de escritura y los géneros a mi alcance.

Hay un grado de madurez desde el ansia de aprendizaje al placer de enseñar. No lo sabía hasta que me nació el gusto por consentir el crecimiento de los otros y participar de sus vidas como acompañante y, temporalmente, guía, que comienza por reconocer la libertad inalienable del ser-otro. El sexto sentido para respetar los límites entre tú y yo, aun dentro de una comunidad de íntima e intensa relación, se forma con más razón que pasión. Mi problema: me apasiono, hasta que entro en razón y consiguen hacer de mí un servidor.

Luego he aprendido técnicas auxiliares de la enseñanza con más arte. Lo que me queda. Mientras tanto, disfruto de que niñas y jóvenes crezcan con autonomía y horizonte de una vida larga. Quiero construir un mundo mejor, más habitable, justo y diverso, que no sea solo materia de mi deseo. La educación es la esfera social en que los demás son tenidos en cuenta como agentes de su propio desarrollo y coagentes de otro mundo posible. Lo dice la pedagogía desde que surgió y se vive en la práctica.

¿Paradojas? Por ejemplo, un grupo de chicas y chicos que se haya acostumbrado a repetir experiencias de fracaso y no reconozca en el espejo deformado las capacidades que les hacen libres. Solo un equipo educativo puede devolverles los ánimos; una persona sola no sirve.

¿Dificultades? Muchas. Será, es, que todavía tengo mucho que aprender.

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