Un portafolio (docente) podría clasificarse en el género de la descripción técnica, a semejanza de la publicidad bien diseñada sobre el último modelo de tableta. Podría, pero es indeseable. A mi modo de ver, consiste en una narración breve, sincopada y por capítulos de mi/nuestra vida profesional.

La vida no es un asunto individual. La(s) profesion(es) configuran la vida, en relación con otras personas, en el marco del trabajo de equipo. Hay quien prefiere no confesar que su obra es fruto de la colaboración, pero no es mi caso.

El motivo constante de mi vida ha sido la voluntad expresa de aprender a ser humano. Ese impulso enajenante a incorporar otras almas, otros rostros, hasta que fueran parte de mi esencia, me arrastró apasionadamente a imaginar desde niño, como todos los niños; a investigar sobre el lenguaje (crisol de la comunidad vital) y sobre los aprendices implícitos que configuran cualquier obra humana; a fingir ser otro creando mundos con todas las formas de escritura y los géneros a mi alcance.

Hay un grado de madurez desde el ansia de aprendizaje al placer de enseñar. No lo sabía hasta que me nació el gusto por consentir el crecimiento de los otros y participar de sus vidas como acompañante y, temporalmente, guía, que comienza por reconocer la libertad inalienable del ser-otro. El sexto sentido para respetar los límites entre tú y yo, aun dentro de una comunidad de íntima e intensa relación, se forma con más razón que pasión. Mi problema: me apasiono, hasta que entro en razón y consiguen hacer de mí un servidor.

Luego he aprendido técnicas auxiliares de la enseñanza con más arte. Lo que me queda. Mientras tanto, disfruto de que niñas y jóvenes crezcan con autonomía y horizonte de una vida larga. Quiero construir un mundo mejor, más habitable, justo y diverso, que no sea solo materia de mi deseo. La educación es la esfera social en que los demás son tenidos en cuenta como agentes de su propio desarrollo y coagentes de otro mundo posible. Lo dice la pedagogía desde que surgió y se vive en la práctica.

¿Paradojas? Por ejemplo, un grupo de chicas y chicos que se haya acostumbrado a repetir experiencias de fracaso y no reconozca en el espejo deformado las capacidades que les hacen libres. Solo un equipo educativo puede devolverles los ánimos; una persona sola no sirve.

¿Dificultades? Muchas. Será, es, que todavía tengo mucho que aprender.

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Joaquineku: un portafolio biográfico por Joaquín J. Martínez Sánchez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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